La cirugía estética, también conocida como plástica o reparadora, no se trata de una práctica moderna, sino todo lo contrario. Su origen se remonta al segundo milenio antes de cristo, donde su función principal era corregir las heridas producidas por la naturaleza o por el hombre.

Si nos centramos en la rinoplastia, debemos mencionar al famoso médico y cirujano indio, Súsrata, que practicaba estas intervenciones en un país en el que se cortaba la nariz a los infieles.

Las técnicas quirúrgicas de Súsrata llegaron a Europa en 1794, y desde entonces su técnica se adaptó rápidamente, alcanzando así grandes éxitos.

Con el paso del tiempo, la rinoplastia fue cambiando su concepción, pasando de ser un procedimiento que restituía la nariz, a una técnica para cambiar su forma y tamaño.

¿Qué es la rinoplastia cerrada?

Antes de todo es necesario comprender qué es la rinoplastia. Ésta es una intervención quirúrgica muy común en nuestro país que permite mejorar la forma y la función de la nariz. A través de ésta se busca combinar los beneficios estéticos con los funcionales para obtener los resultados deseados por los pacientes.

Existen dos tipos de abordajes: la abierta y la cerrada. Y antes de la operación es importante conocer las diferencias entre ambas y cuál es la que, como paciente, necesitas.

La rinoplastia cerrada, también conocida como cirugía endonasal, es aquella que únicamente requiere incisiones interiores. Esto supone una ventaja ante la rinoplastia abierta, ya que destaca por la inexistencia de cicatrices externas.

Es importante comprender, que la decisión de realizar una intervención abierta o cerrada, está en manos del cirujano. Pues es quién debe sopesar, previamente a la operación, si precisa mayor visibilidad y acceso a las estructuras nasales para alcanzar los objetivos deseados.

¿Qué tipo de correcciones se pueden realizar mediante la técnica cerrada?

Es importante recalcar que un elevado porcentaje de las intervenciones quirúrgicas que se realizan en la cirugía plástica, lo constituye la rinoplastia cerrada.

Mediante la misma, es posible alcanzar beneficios estéticos y funcionales y lograr, a su vez, la preservación del dorso.

En el caso de las septoplastias, es decir, aquellas que tienen como objetivo principal la recolocación del tabique para solventar problemas respiratorios y rinorragias, también pueden realizarse mediante dicha técnica.

En definitiva, la rinoplastia cerrada se utiliza para aquellas intervenciones que no precisen una importante modificación de la punta.

¿Qué hacer antes de entrar a quirófano?

En los días previos a la intervención es recomendable no fumar, así como durante el post-operatorio para no afectar la capacidad de cicatrización.

Del mismo modo, es aconsejable no consumir alcohol en los días anteriores y posteriores a la intervención, ya que puede incrementar el riesgo de sangrado durante y después de la operación.

Por último, es fundamental que mantengas una comunicación permanente y transparente con el cirujano. El Dr. Sebastián Moya te resolverá todas tus dudas antes de entrar a quirófano para que tengas una visión global de la intervención.

 

 

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