CIRUGÍA DEL OIDO

Oído y vértigo

La cirugía del oído tiene por objeto resolver múltiples problemas que afectan al órgano de la audición en cualquiera de sus tres porciones principales.

Síntomas

Nos podemos encontrar problemas en el conducto auditivo que requieran de un tratamiento quirúrgico como pueden ser las exostosis y estenosis del conducto que provocan una disminución del calibre del mismo, este problema favorece la acumulación de cerumen con taponamiento de oído frecuente, dificultad para adaptarse el audífono y en ocasiones pérdida auditiva.

Tratamiento

El tratamiento se lleva a cabo con anestesia local bajo sedación y consiste en ampliar el tamaño del conducto mediante eliminación de piel y fresado de hueso del conducto, en ocasiones a pesar del buen resultado, el conducto vuelve cerrarse con el tiempo.

Otras patologías que pueden requerir cirugía en el conducto auditivo son los colesteatomas del CAE y los abscesos que aparecen como evolución de un forúnculo. También podemos encontrar patología maligna como el carcinoma epidermoide.

En el oído medio son múltiples los procedimientos quirúrgicos que se llevan a cabo, el más frecuente, sencillo y que resuelve la pérdida auditiva y el taponamiento de oído en niños y adultos es la miringotomía con colocación de tubos de ventilación transtimpánicos. Este procedimiento lo llevamos bajo anestesia general en niños y con anestesia local en adultos, lo realizamos en el caso de las otitis seromucosas rebeldes al tratamiento médico.

La miringoplastia o cierre de la perforaciones de tímpano mediante injertos también es una técnica quirúrgica que los otorrinos realizamos con relativa frecuencia, en este caso no tratamos de mejorar la audición como objetivo principal sino evitar las supuraciones que pueda provocar la entrada de agua en el oído y permitir al paciente el baño lúdico, la natación y el buceo, En función del tamaño de la perforación y su localización realizaremos la cirugía a través del conducto auditivo o mediante un abordaje por detrás de la oreja con una incisión que despega la misma y nos permite acceder al oído con un mayor campo de visión. En ocasiones, además de cerrar la membrana tenemos como objetivo mejorar la audición al reconstruir la cadena de huesecillos que se encuentra dañada o la sustituimos por una prótesis, en este cas a al técnica le denominamos timpanoplastia,

Otra de las cirugías que se realizan con relativa frecuencia en el oído medio es la estapedectomia, que va encaminada a mejorar la adición en un grupo de pacientes que tiene una pérdida de audición por la fijación de la cadena de huesecillos a nivel del estribo. Consiste en cambiar este último huesecillo y la platina que lo conecta con el oído interno por una prótesis, La cirugía se lleva a cabo mediante anestesia local bajo sedación.

Cada vez menos frecuente pero todavía encontramos casos de una patología conocida como colesteatoma que consiste en un tumor de piel que crece hacia el interior del oído y produce infecciones muy agresivas que destruyen los huesecillos y el hueso del oído y la mastoides. En esto casos la cirugía está encaminada a la eliminación de este tumor benigno pero potencialmente muy peligroso para evitar su extensión hacia el oído inteno o hacia el cerebro. La cirugía conocida como mastoidectomia se realiza con anestesia general y no hay una técnica estándar sino que vendrá determinada por el tamaño y extensión del colesteatoma, si bien podemos plantear una estrategia quirúrgica con el estudio con tomografïa computerizada (TAC).

A nivel del oído interno la cirugía más novedosa y espectacular por sus resultados son los implantes cocleares que consiste en la introducción de un electrodo en el interior del caracol (cóclea) que permite recuperar la audición a las personas que la han perdido por completo y dársela a aquellos que desgraciadamente carecen de ella desde el nacimiento (sordera profunda congénita). Otro tipo de cirugía que se realiza de forma infrecuente en los pacientes afectos de vértigo muy incapacitante con origen en el oído interno, es la laberintectomia o destrucción del oído interno a nivel de la parte que se encarga del equilibrio, siempre lleva asociada una pérdida absoluta de la audición tras la cirugía.

Recomendaciones

Tras la cirugía del oído es muy importante evitar la humedad en el mismo ya que la entrada de agua puede provocar una infección más o menos seria que eche al traste el resultado de la cirugía.

Evitaremos sonarnos con fuerza o los aumentos de presión abdominal que pueden incrementar la presión en el interior del oído y desencadenar un vértigo o la eliminación del injerto en el caso de mingoplastias y timpanoplastias.

Consultas frecuentes sobre la cirugía de oido

La cirugía de la otoesclerosis, como cirugía funcional que es, tiene por objeto incrementar la audición del paciente y así es en los casos de éxito, el problema de esta cirugía es que en un porcentaje de 1 a 2 % de los pacientes perderán el 100% de la audición como posible complicación de la técnica. La mejoría de la audición es espectacular, si bien durante la cirugía sacrificamos un mecanismo de defensa del oído a los ruidos intensos como puede ser la detonación de un petardo, en tal caso en función de la intensidad del sonido puede provocar una lesión auditiva de gravedad e incluso la pérdida auditiva completa, de ahí que viviendo en Valencia a mi paciente les aconsejo que prueben un audífono primero y si se adaptan bien, que se olviden de la cirugía.

En absoluto, pero si es muy importante tomar precauciones, hoy en día contamos con los tapones de silicona a medida que permiten en el caso de los niños el baño y la práctica de la natación, para completar el sellado yo aconsejo a los pacientes que una vez colocados impregnen con vaselina la zona de contacto con la piel.