El tabique nasal es una pequeña lámina de cartílago y hueso que se localiza en el interior de la nariz entre las dos fosas nasales. La mayoría de las veces este está recto y no impide el paso del aire. Sin embargo, cuando esto no sucede, significa que tenemos el tabique desviado. 

Son muchas las personas que sufren problemas de respiración debido a esta pequeña deformación que, sin embargo, puede pasar desapercibida y no dar síntomas. 

Un tabique desviado ocurre cuando el tabique nasal se desplaza hacia un lado y, en muchas ocasiones, una fosa nasal es más pequeña que la otra. Existen numerosos síntomas que te pueden ayudar a identificar si tu tabique nasal está desviado. 

 

Dificultad al respirar

Puesto que un tabique desviado suele impedir el correcto flujo de aire, sentir dificultad respiratoria nasal puede llegar a ser un síntoma de tener el tabique desviado. Las molestias pueden aumentar al hacer deporte o practicar cualquier tipo de esfuerzo físico. 

De hecho, este tipo de afección puede afectar de lleno al rendimiento deportivo, aumentando la desconcentración y el cansancio durante y tras la práctica. 

Este síntoma puede traer consigo problemas a la hora de dormir. Cuando nos tumbamos de lado en la cama, una fosa nasal queda bloqueada mientras la otra se despeja. Con un tabique recto, no se producirá ningún tipo de molestia, mientras que si nuestro tabique está desviado veremos nuestro sueño alterado. 

 

Congestión nasal y dolores de cabeza

Cuando el aire no fluye con normalidad, la cabeza puede sufrir cierta congestión. Es por esto que las migrañas, cefaleas y dolores de cabeza intermitentes pueden formar parte de los síntomas habituales de un paciente con el tabique desviado. ¿A qué se debe? En muchas ocasiones a la presión acumulada provocada por una desviación severa del tabique. 

Por su parte, la obstrucción nasal se da, normalmente, por la obtención de un aire mal filtrado, sucio y seco. Esta afección puede llegar a provocar patologías como faringitis, laringitis o resfriados interminables que nunca acaban. 

Otra consecuencia de la congestión nasal es la respiración ruidosa durante el sueño. Esto puede formar parte del día a día cuando nos encontramos ante un tabique nasal desviado.

 

Sangrado ocasional

Cuando el aire no circula correctamente por uno de los tabiques, las membranas de la nariz pueden secarse, aumentando potencialmente el riesgo de sangrados nasales. La falta de humedad en las membranas propicia este fenómeno y, si este es persistente, habría que acudir a un especialista cuanto antes. 

En definitiva, un tabique desviado puede convertirse en una verdadera molestia si no se interviene y se alarga el problema indefinidamente. Solo aconsejamos la intervención cuando la desviación provoca sintomatología, ya que hay muchas desviaciones asintomáticas.  

¿La solución? La septoplastia. Este es el tipo de cirugía que da nombre a la intervención del tabique desviado. Este tipo de rinoplastia funcional puede resolver todos estos problemas con una sola operación. Se realiza a través de los orificios nasales y no deja cicatrices externas.

Si, por otro lado, también hubiera interés en mejorar la apariencia de la nariz, se debería realizar una septorrinoplastia

Para ello, es importante contar con manos expertas que te asesoren y guíen como es debido. El doctor Sebastián Moya tiene más de 20 años de experiencia en el campo de la rinoplastia. Contacta con nosotros   y pide cita previa llamando al 681 326 108.

 

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