TUMORES BENIGNOS

Cirugía funcional de la cabeza y cuello

Existen múltiples tumoraciones benignas que pueden afectar a cabeza y cuello que requieren un tratamiento quirúrgico, algunas de ellas son quistes congénitos que aparecen como consecuencia de una alteración durante el desarrollo embrionario, otras en cambio son tumores sólidos de grasa, ganglios linfáticos que han sufrido un proceso de infección, también podemos encontrar el glomus yugular que aparece en relación con los grandes vasos del cuello.

Síntomas de tumores benignos

La característica principal es a la aparición de un bulto en el cuello de diferente localización que en ocasiones se puede acompañar de dolor.

Diagnóstico

Para el diagnóstico es fundamental una adecuada exploración del cuello con una palpación exhaustiva acompañada de una exploración de nariz, garganta y oídos. Siempre solicitamos una prueba de imagen como una ecografía y una punción de la lesión con estudio de las células que contiene (PAAF) así como un TAC o una resonancia.

Procedimiento para tratar tumores benignos

La cirugía se lleva a cabo mediante un abordaje abierto con un tamaño de las incisiones adecuado al tamaño de la tumoración aprovechando una arruga natural del cuello, una vez extirpado realizamos una cuidadosa sutura intradérmica para dejar la menor cicatriz posible, en ocasiones dejamos un drenaje aspirativo para evitar la colección de sangre y líquidos de la inflamación postquirúrgica bajo la piel.

Recomendaciones

  • Después de haber sido sometido a una cirugía de cuello debemos ser muy cuidadosos con la manipulación del drenaje y los movimientos para evitar que pueda salirse y se pierda su función aspirativa.
  • Una vez retirados los puntos aconsejamos a nuestros pacientes pomadas reductoras de cicatrices que ayudan a evitar la aparición de un queloide o una cicatriz hipertrófica.

Consultas frecuentes sobre el tabique nasal desviado

Dependerá un poco del tamaño de la tumoración y profundidad de la misma, pero en líneas generales, los pacientes se encuentran sin ningún tipo de molestia a las dos semanas.

Habitualmente tras la cirugía de las tumoraciones benignas no suele dejarse un vendaje compresivo ya que no suelen ser cirugías con grandes resecciones de tejidos.