A finales del s. XIX la cirugía plástica y, más concretamente, la rinoplastia, ha iniciado un proceso de modernización donde los cirujanos hemos aprendido nuevas técnicas y detalles para lograr la perfección en nuestras intervenciones.

Actualmente, existe cierta tendencia en el incremento de cirugías estéticas, altamente relacionadas con la búsqueda de un estándar de belleza perfecto. Por ello, puedo afirmar que la psicología y la rinoplastia presentan importantes elementos de convergencia. Ambos aspectos deben ser considerados tanto por el cirujano que realiza la rinoplastia, como por el paciente que busca en ella mejorar la percepción de su imagen corporal.

Motivaciones para someterse a una rinoplastia

El ser humano no es perfecto en su plenitud, ni física ni mentalmente, y son esos “defectos” e imperfecciones los que nos hacen únicos e irremplazables. A pesar de ello, existen ciertos aspectos motivacionales que nos impulsan a querer someternos a una intervención quirúrgica, como es el caso de la rinoplastia.

Por un lado, encontramos los pacientes con deformidades objetivas y, por lo tanto, sin síntomas de estrés psicológico. Este grupo se puede fraccionar en: clientes que buscan mejorar su aspecto físico y/o sus funciones respiratorias derivadas de un tabique nasal desviado.

Por otro lado, situamos a los pacientes que tienen como objetivo lograr la perfección. Éstos no suelen presentar deformidades estéticas y funcionales graves, pero aspiran a una belleza basada en la simetría y la perfección.

Como cirujano, es fundamental conocer las causas y motivaciones de cada paciente para conocer sus expectativas y ofrecerle los resultados deseados.

Causas funcionales

Cuando hablamos de deformidades funcionales hacemos referencia aquellas personas que poseen dificultades respiratorias derivadas de un tabique nasal desviado. Esto ocurre cuando una de las fosas nasales es más pequeña debido al desplazamiento de la pared delgada hacia un lado. La congestión nasal, es un síntoma frecuente, ocasionado por la inflamación de los tejidos nasales.

Quién no debe someterse a una rinoplastia

Como se ha mencionado, es importante conocer las causas previamente a la intervención, ya que existen varios factores de relevancia que impiden su ejecución.

  • Si el paciente presenta síntomas de trastornos psicológicos
  • En caso de no saber realmente qué cambio desea
  • Prioriza la aprobación social antes que su bienestar

En definitiva, para someterse a una cirugía plástica, independientemente de la especialidad y el tipo de abordaje, el paciente debe presentar un estado de salud mental saludable y adecuado.

Beneficios de la rinoplastia

Teniendo en cuenta todos los beneficios estéticos y funcionales de la rinoplastia, así como su estrecha vinculación con el bienestar mental de los pacientes, podemos afirmar que la rinoplastia es una cirugía que va más allá de lo estético.

Por último, mencionar que, como especialista en intervenciones primarias y secundarias de rinoplastia, tengo como objetivo mejorar el bienestar físico y emocional de mis pacientes, atendiendo y priorizando todas las necesidades del paciente para ofrecerle los resultados deseados.

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